sábado

Traslado de dirección del blog

Esta dirección del blog dejará de existir en los próximos meses. "El futuro tiene forma de huracán" seguirá actualizándose en esta otra dirección.

¡Gracias por estos 5 años!

domingo

Los beneficios de autora del primer año de "Quien mire hacia abajo, pierde", donados a un programa de educación para jóvenes mujeres de Pakistán



El 100% de los beneficios de autora de las ventas del primer año de Quien mire hacia abajo, pierde, publicado por Baile del sol (70 ejemplares), han sido donados a un programa de educación para jóvenes mujeres de Pakistán.

El programa lo hacen posible la plataforma Women's WorldWide Web (W4) y la organización SAWERA (Society for Appraisal and Women Empowerment in Rural Areas) en zonas de conflicto e inseguridad donde a muchas mujeres se les niega una educación. 



El 4 de julio de 2012, Farida Afridi, una activista por los derechos humanos de 25 años de edad, cofundadora de la organización "Society for Appraisal and Women Empowerment in Rural Areas (SAWERA), fue asesinada en su camino al trabajo en el bastión talibán de Peshawar.

Farida fue una pionera en sus esfuerzos en la promoción de la paz y del desarrollo económico y social a través de la educación, el empoderamiento y la protección de mujeres y niñas de la zona.

En homenaje a su valentía y compromiso, SAWERA lanzó un programa de escolarización con el nombre de Farida, para poner en cuestión las tradiciones locales de patriarcado y permitir a las mujeres y niñas más oportunidades.



Para más información sobre el programa, la plataforma W4 o la organización SAWERA, pueden consultar esta página.

GRACIAS a todos los que habéis hecho esto posible. Las beneficios de las próximas ventas de la primera edición de este libro irán todos destinados a este mismo proyecto. En el caso de que dicho proyecto no esté en marcha dentro de un año, serán donados a cualquier otro proyecto de la plataforma W4, dedicada al empoderamiento de mujeres y niñas en todo el mundo. 

martes

Nueva reseña de "Quien mire hacia abajo, pierde", en la revista "Vísperas" por Mariano Cruz



Hay críticos que son muy críticos. Hay críticos que son, antes de críticos, amigos. Hay amigos que no podrán nunca hacer una crítica. Y luego están los que tienen ojos para ver más allá. Mariano Cruz ha escrito sobre mi último poemario, Quien mire hacia abajo, pierde (Baile del sol, 2013), y ha hecho una de las reseñas más hermosas de las que le han hecho a alguno de mis libros. La belleza está en sus ojos, no en los míos:

"En su poesía brilla la sinceridad y una música profunda y medida. Una cierta melancolía y amargura, una cierta falta de esperanza".

"El protagonismo lo adquieren definitivamente los más desfavorecidos, toda la escala de trabajadores inmigrantes de la Europa rica, esa legión de extraños en tierra extraña con la que llega a identificarse el yo poético: a todos nos consideran extranjeros/ extraños, ajenos, intrusos. Es un libro que no olvida a los olvidados y que nos presenta sus vidas anodinas como una experiencia directa. Un libro que adopta sus lenguas como un abrazo en la derrota".



María Cabrera escribe en su blog sobre "Quien mire hacia abajo, pierde" (Baile del sol)

A lo largo de ocho poemarios escritos en los últimos ocho años (su prolífica autora lo es a razón de libro por año), Sara Herrera Peralta ha confirmado una voz personal dentro del panorama poético joven en España.



Hasta finales de mes, os recuerdo que a todos los que compren el libro (o "Shock") en la web del editor (Baile del Sol), les enviaré dedicado y gratis, sin gastos de envío, "Provocatio" (basta con enviarme el justificante a la dirección sherreraperalta@gmail.com).

Todos los beneficios de autor están destinados a W4. Women’s WorldWideWeb (W4) se dedica al empoderamiento de mujeres y niñas en todo el mundo, dentro del marco de los derechos humanos.

Gracias, María.

miércoles

¿Me ayudas a ayudar a África?


Tenía ganas de conocer algún lugar de África, por pequeñito que fuera. 2014 va a dejarme descubrir Ghana, un país del África Subsahariana, un país que tiene adjetivos como democracia, colores, esperanza, pobreza, cólera, malaria o sonrisa (he leído en varios artículos que en Ghana saben sonreír con mucha más facilidad y frecuencia que por estos países de Europa).

Estaré dos semanas trabajando con un grupo de voluntarios de LBS (London Business School) y la ONG Global Brigades, entre finales de marzo y principios de abril. Estamos recolectando fondos para destinarlos a la comunidad local. Sé que en nuestros países hay crisis. No solo crisis económica. Se que muchos ahora mismo no podéis colaborar y habríais podido hacerlo hace algunos meses o algunos años. Ánimo y suerte, quisiera pedir al resto, a los que tienen aún para tomarse alguna cerveza de vez en cuando, fumar, salir a cenar, ir al cine o al teatro, comprar libros, viajar o cualquier otro lujo de los que podemos permitirnos por aquí, vuestra ayuda, por pequeña que sea, porque allí será grande, seguro.

Si realizáis una donación a través de esta página (el dinero va directamente a la ONG Global Brigades) estaréis colaborando con un proyecto que espera ayudar en la forma de (sobre)vivir, trabajar y seguir adelante de muchas familias locales. Para hacer el donativo solo hay que pinchar en "donate", seleccionar mi nombre dentro de la lista de voluntarios ("volunteers"), incluir el importe que se quiere donar dentro de "amount" y pinchar en el medio de pago que se quiera (Visa, Mastercard, etc). Sé que la página no puede traducirse al español y no todo el mundo sabe inglés. Si alguien quiere hacer el donativo pero no se atreve por una cuestión de idioma, puede preguntarme en la dirección contacto@saraherreraperalta.com

Aquí tenéis un vídeo que muestra cómo será el trabajo de cada uno de los voluntarios.

video


¡Gracias por vuestra ayuda!













sábado

Les regalo y envío gratis "Provocatio" por la compra de "Shock" o "Quien mire hacia abajo, pierde" en la web del editor (Baile del sol)

Uno de mis editores, el único que hasta la fecha ha confiado en mi obra en varias ocasiones, Baile del sol, me avisa de que dos de mis últimos libros, Shock y Quien mire hacia abajo, pierde, ya están disponibles en la web de la editorial para comprarlos vía Internet. 



Esto me alegra, mucho, porque en estos tiempo difíciles para todos, autores, libreros y editores, es algo que me recuerda que deberíamos reinventarnos y mantenernos optimistas. 

Los dos libros tienen todos los derechos de autores destinados a dos fundaciones benéficas: los de Shock van para la Fundación Umbele, para proyectos de educación y escolarización de niños en África, y los de Quien mire hacia abajo, pierde van para W4 (Women's WorldWide Web), una plataforma en Internet dedicada al empoderamiento de mujeres y niñas en todo el mundo. 



Sobre Shock podéis leer algo más en la web del editor o en Goodreads, sobre Quien mire hacia abajo, pierde también (web de la editorial, Goodreads). De los dos libros han salido reseñas, de Shock: en la Nueva España por Saúl Fernández, en el blog de Sofía Castañón, en Artes Hoy, por Alberto García-Teresa. De Quien mire hacia abajo, pierde han reseñado Ángel Talián para Culturamas, o Alberto García-Teresa en Artes Hoy

Una de las alegrías que me da el hecho de que ambos libros puedan comprarse en la web del editor es que la compra y el envío son posibles desde cualquier parte del mundo. Si la compra se realiza desde España, los gastos de envío son GRATIS. Si se compran desde Europa los gastos de envío son 5 euros y para el resto de países fuera de la Unión Europea son 15 euros (GRATIS para comprar superiores a 50 euros). (Más información sobre la compra y el envío en la web del editor). 

Yo quería celebrarlo a mi manera, así que aquí va mi granito de arena: a todos aquellos que compren antes del 28 de febrero Shock o Quien mire hacia abajo, pierde en la web de Baile del sol, les enviaré dedicado un ejemplar de Provocatio, un poemario que recibió el Premio Ana de Valle, que nunca tuvo distribución y para el que mi fotógrafa preferida, Soledad Córdoba, hizo una portada bellísima con una fotografía de su serie En el silencio. Para el envío, solo tienen que hacerme llegar vía e-mail en la dirección contacto@saraherreraperalta.com el justificante de compra del libro y se lo haré llegar a cualquier parte del mundo.



Aquí les dejo algunos de los poemas del libro, ojalá que se animen.


[Anda y sueña]


La metamorfosis de un sueño
truncado
sobre el tejado de las casas:
los habitantes rebelándose.

Cuando falta el dinero faltan
otras cosas.

Él, que tuvo el sueño dorado en la palma de la mano,
se ha vuelto emprendedor,
creador de iniciativas propias.

Levantar la casa ladrillo a ladrillo,
llegar al acuerdo con el banco.

Construir la vida
es hipotecar, también,
el alma entre los muros.



[El prójimo]


Amar es otra cosa,
no hay tiempo de espera
cuando el peligro se acerca.

Amar es el verbo débil,
la constancia de las rocas.

Amar, entre paredes de granito,
cuando la ciudad está a punto
de volar por los aires,
es la última voluntad,
el auxilio buscado
en los que han sido también
un poco nosotros.

Amar no es nada
cuando la amenaza se aproxima:

nuestros cuerpos están
cubiertos de un halo transparente
como las bombillas halógenas
de los techos,

y van a llegar los difuntos.

Amar, eso es otra cosa.

[La colada]


Imaginar la eternidad
desde la terraza
de un décimo piso.

Las palabras tienen el vértigo
que sientes
al divisar la muerte desde arriba.

El eco chirría,
nunca el silencio
fue tan revelador.

Somos cáscara,
algo que cuelga con pinzas
en el tendedero,
movidos por el aire,
hartos de tanto miedo.


[Dreams agency]

Cantamos y maldecimos los días de hambre,
de hambre y de Nocilla,
teniéndolo todo y no teniendo nada.

Cantamos creyendo en el paraíso
de una playa desierta con palmera inclinada,
el olor salado y el sonido de las olas,
cabalgando.

Testimoniamos los hechos.
Y quizá, algún día, sepamos por qué las colas son largas
en el Corte Inlgés, - una vez que hemos comprado ya
el papel higiénico, el arroz y los huevos -,
en la agencia de viajes.
Un billete, por favor.
Un billete para ir a algún sitio,
no importa dónde, lejos del barrio.

Cuando cantemos creyendo que el paraíso existe,
que de verdad hay una playa
y una isla desierta
y un cocotero
y una palmera,
cuando cantemos, por fin, convencidos
de que el paraíso existe,
los dioses serán menos,
ya no tendremos tantos sueños.

[El marido de la peluquera]

Ella se ha vestido de negro,
negro viudo,
flor en el pelo.
Ella ha visto pasar la vida como
los círculos concéntricos formando ondas
en un vaso de agua,

así, despacio, muy despacio.


Las ondas. No tiene tacones: zapatos planos.


Ella ha salido del barrio

pensando ya en la vuelta,

pensando en sus estudios que dejó

en el instituto, en la FP.


Mamá, yo quiero ser peluquera.


Algún día, hija,

tendrás una casa y un marido,

tres hermosos hijos bien vestidos

y labores que hacer.

Algún día, hija,

no irás a buscar la vida en el mercado,

en el puesto de los lunes, en la parada del bus.


Debes ser paciente ante la búsqueda,

en el camino.


Algún día, hija, tendrás una casa

y un marido.


Y labores, muchas labores que hacer.


 [La herencia]

Cosechar todo lo que el tiempo
nos ha dejado de herencia:

eso es amar a los otros.

Lo que el dinero no mata
los años lo quitan.
Y nosotros seguimos empeñados
en poner nombre a las cosas:
una casa es una casa
una hipoteca es una hipoteca
un seguro de vida es un seguro de vida
y un préstamo para un coche
es un préstamo para un coche.

Empeñados, así vivimos.

¿Qué nos falta?
Nada es suficiente.

La muerte es, para muchos,
el premio al final del camino.

El ser humano, un animal con forma
de máquina tragaperras.


Poemas de Provocatio (Premio Ana de Valle - Ayto. de Avilés, 2010).

lunes

Adiós, 2013. (La tregua)

Conocer el corazón quieto de las piedras.

Sylvia Plath

"Hágase en mí", repuse. Y te bendije
con labios obedientes al destino.
¿Por qué, después, me robas y defraudas?

Ángela Figuera Aymerich











2013 se va (por fin). Empezó con el luto y la tristeza por la muerte. Luego nos alegró a todos con el nacimiento de un bebé que tiene los ojos y la sonrisa de mi abuelo. Este año fue el año en el que empecé a reconocer la comida como medicina, como algo que me acompañará el resto de mi vida. Comer sin gluten no es fácil cuando se viaja, cuando se vive fuera, cuando se quiere hacer vida social, pero tampoco es una enfermedad muy cruel, aunque todas las enfermedades tengan algo de cruel. El verano me trajo la enfermedad y la muerte de mi segundo abuelo, el dolor de ver cómo los seres queridos sufren. El mes de diciembre me ha traído la muerte de una de mis dos abuelas y he visto cómo las personas se despiden ante el limbo. He llorado y he entristecido tres veces. He sentido la rabia más profunda hasta tres veces. He visto sus cadáveres hasta tres veces.

Este año ha tenido también cambios. Después de más de seis años en París, aquella ciudad a la que llegué persiguiendo un sueño, me he mudado a Londres. Cinco meses después, Londres aún me engaña. Hay días en los que creo que Londres es una ciudad amable, más amable que la ciudad de la luz, y hay días en las que su gris y su tristeza se me van clavando por toda la columna vertebral hasta llegar a la nuca. Hay días, sobre todo los últimos, en los que he llegado a odiar esa ciudad. Por la traición, por el engaño.

En el camino, en el transcurso de los meses, el dolor de mis padres, la tristeza por los suyos, aprender a cruzar una línea, aprender a empezar una nueva etapa, desconocida para nosotros, porque los abuelos han formado siempre parte de nuestras vidas. En el camino, en esta lucha, seguir construyendo el amor a pesar de todo lo demás.

Por eso este año no haré listas. No tengo listas de los mejores libros que leí, ni de las mejores canciones, ni de los mejores viajes. Este año quiero que se vaya así, rápido, cuanto antes, sin hacer más recuento del que mi memoria me obliga a hacer todos los días. La poesía sigue siendo un refugio, de lo poco amable que queda ante el silencio. De las pocas huidas dulces. Y quiero que así siga siendo el resto de los años. Todo lo demás, será la vida, venga como venga, y voy a levantarme para seguir convencida de que el dolor es necesario para reconocer lo que se ama.

Que tengan ustedes un 2014 amable, que sea un poco menos triste, que nos dé a todos una tregua.

domingo

Bonjour tristesse



Ayer me preguntaba si llegaría a tiempo para bailar un cha-cha-chá. Hoy volvemos a tener miedo alrededor de una cama de hospital y yo estoy lejos. Esta maldita distancia me hace odiar como nunca la soledad.

Todavía de luto, pienso que este año está queriendo ser, sin ninguna duda, el año más traidor y triste de mi vida.

Ojalá pudiera bailar un cha-cha-chá.


lunes

¡Gracias, Valencia!

Se acabaron los recitales previstos para este otoño. Valencia fue esto que se ve en las fotos y el descubrimiento de dos autores, Guillermo Morales Sillas y José G. Obrero,  cuyos últimos libros recomiendo: Ellos son mejores (Premio Pablo García Baena - La Bella Varsovia, 2013) y Un dios enfrente (La Garúa, 2013), respectivamente. 

Fue un recital conjunto que salió bien porque las tres voces eran distintas, porque la temática de los libros no era tan tan diferente sin embargo (la memoria, el ejercicio obligatorio de reconocerse ante lo extraño), porque hubo quien rió y quien lloró entre el público y porque es fácil que las cosas salgan bien en una librería como la de Bartleby, que además de ser preciosa y de tener libros maravillosos (así me arruiné consciente y feliz), tiene un espacio cómodo y pensado para este tipo de presentaciones.

Gracias a todos los que vinisteis, a los que comprasteis libros, a los que me abrazasteis al final del recital sin que nos conociéramos antes (gracias por la complicidad), gracias a Eva Loy, porque eres una de esas personas que tienen luz alrededor (me hizo mucha ilusión conocerte por fin en persona después de un buen tiempo en contacto por las redes sociales). 

Y si a alguien tengo que dar las gracias así, a lo grande, con los brazos abiertos, esa persona es Luci Romero, poeta, librera de Bartleby, desde hace un tiempo compañera en este camino de la poesía y ahora amiga, generosa, valiente, divertida y fuerte. ¡Gracias por confirmarme lo que sospechaba!

¡Hasta la vista!, gracias de nuevo a todos por darle sentido a esto. 


 En las fotos, de izquierda a derecha: Luci Romero, Sara Herrera Peralta, Guillermo Morales Sillas y José G. Obrero. 


Con Joaquín Reyes en la librería Bartleby, que firmó por la mañana ejemplares de su libro La realidad a la piedra (Mondadori, 2013)


Los libros que me traje a Londres de la librería Bartleby




Con Luci Romero, en el teatro Olympia de Valencia

viernes

Las preguntas. El viaje. Mañana, recital en la librería Bartleby de Valencia

"¿Sabes lo que sería de verdad muy divertido? Vayámonos todos juntos a algún sitio, sólo unos cuantos días". 

Siempre le gustó viajar, una pasión que David compartía con ella, y juntos o separados, ambos habían estado ya en muchos sitios, tanto en Estados Unidos como en el extranjero. Viajar era, entre otras cosas, un  excelente antídoto contra la depresión.

(pág. 77) 

Siempre Susan. Recuerdos sobre Susan Sontag - Sigrid Nunez, traducción de Mercedes Cebrián (Errata Naturae, 2013)


Mañana, Valencia. No son viajes todos los aviones. O no lo son sólo. También lo son los vagones de tren. También los autobuses. También quedarnos en casa. Imaginar. Viajar es en realidad hacerme las preguntas. También la poesía es hacerme las preguntas. Sobre vagones, sobre maternidad, sobre la muerte o la enfermedad, sobre el viaje, hacen preguntas los poemas de mañana.

A las 19:30, mañana, sábado 23, estaré recitando junto a Guillermo Morales Sillas José G. Obrero en la Librería Bartleby (C/ Cádiz, 50) poemas de Hay una araña en mi clavícula (La Garúa Libros) y Quien mire hacia abajo, pierde (Baile del sol).


martes

Por qué me gusta que me pidan el DNI en Londres, de Facebook y de que ya sé lo que voy a pedirle al año 2014

Hay épocas y momentos y períodos, cosas de la edad. Me encanta Londres entre otros motivos porque cada vez que voy a comprar una botella de vino al supermercado me piden el DNI y tengo que responder oiga, mire, que tengo treinta y tres. Me gusta no porque vaya yo en contra de las arrugas, al contrario, quien me conoce sabe que me encantan esos rostros que llevan la vida marcada en la tez. No soy fan de las cremas antiarrugas ni de las de ningún tipo. Maquillaje uso poco, algo de colorcito para darle alegría a esta cara en esos días en los que parece que no hubiese una dormido ni dos horas. Pero poco más. Nunca he entendido esas tiendas de uñas postizas que ahora aparecen por todas las ciudades. Tampoco he sabido nunca llevar tacones. Cuando me pongo un par de muy tarde en tarde parezco siempre un pato mareado. Pero me pinto las uñas de rojo o de rosa fucsia y me visto con mil colores, peguen o no peguen, cuando me viene en gana. Me invento cosas para el pelo y me divierten zapatos que algunos llamarían horteras. Y decía que me gusta que me pidan el DNI, a estas alturas, porque es una ironía, como algunas otras, y me encantan las ironías de la vida.

Cuando me piensan joven me acuerdo de aquellos que me preguntan cuándo me voy a casar o cuándo toca el bebé porque ya se me va pasando el arroz. Y me acuerdo de ellos y sonrío, porque viene a ser como una venganza. No sé si algún día me casaré y no sé si algún día tendré hijos, lo único que sé es que estoy harta de esas preguntas cuando me las hacen, sobre todo porque no suelen hacérselas a mi novio. Y estaré más harta todavía si algún día me caso o tengo hijos y alguien piensa anda, mira, la que decía que estaba harta, otra que cayó. Y me malinterpretarán, porque sé que lo harán, me malinterpretarán.

Estoy cada vez más harta porque ahora que parece que retrocedemos en todo o casi todo lo que habíamos avanzado, se empeñan en hacernos creer que no somos nosotras las dueñas de nuestros cuerpos. De quién querrán que sean. También escucho a menudo has engordado unos kilitos, y entonces, además de darme más ganas de comer, me miro la tripa, una barriga que se ha pasado toda la vida hinchada, y ahora tiene un diagnóstico de enfermedad celíaca (no hablo ya de hormonas).

Nos empeñamos en ser un coñazo. Las personas somos así y a cada uno de nosotros nos da por una cosa, pero cuando se pasa del ser insoportable a ser un intransigente o un malvado, la cosa cambia. Fíjense que me he acordado de esta lista de cosas con las que una tiene que pelearse a diario con mis actualizaciones de Facebook. Me he acordado de esta lista de palabras porque cuando he querido darme cuenta, a la derecha de mi pantalla de inicio había una lista de anuncios publicitarios que me han hecho cabrearme. Y, como no sirve de nada que me cabree con una pantalla, me pregunto si no habrá que reflexionar. Facebook siempre me pareció una plataforma buenísima para compartir, información y eventos personales. Mi Facebook está lleno de fotos que cualquiera llamaría privadas (claro que una vez que están en Facebook todo deja de ser privado). En mi muro digo de todo, tonterías y cosas serias, y sin embargo últimamente tengo la sensación de que en Facebook se comparte cada vez menos y lo que más se hace es alimentar el ego, el mío el primero, pues utilizo Facebook también para la promoción de mis libros y para anunciar los recitales o encuentros a los que voy.




Ya estamos como siempre. ¿Qué es primero? Una persona que publica libros no debería renunciar a una red social como esa si no quiere enfadar a sus editores. Tampoco debería hacerlo si quiere interactuar con sus lectores. Sin embargo, existiendo un blog o una web, ¿de qué nos sirve ya una red como Facebook? ¿Y si es una trampa más como toda adicción? Porque yo no sé ustedes, pero yo soy adicta a Facebook y a las redes y a Internet y suelo llevarme bien con las adicciones. He ahí la otra cuestión. ¿Y si es una trampa? ¿No sería mejor reírse también de todos los que piensan que nunca podré desengancharme y mandar a freír espárragos todos esos anuncios publicitarios de la gran red social? Qué idílico sería volver a las cartas de papel y al cartero, a pesar de su irregularidad, con los amigos, y al e-mail con los más serios. ¿No será ésa la buena forma de administrar mejor el tiempo? Porque de eso es de lo único de lo que estoy convencida, de que el oro es hoy el tiempo de cada uno de nuestros días, y hay días que pasan como si los hubiésemos perdido enteros.



A 2014 le voy a pedir fuerza de voluntad y desconexión, porque de aquí a entonces voy a darle unas cuentas vueltas a algunas cosas. No se rían los más cercanos: tampoco nadie creía que dejaría de fumar cuando fumaba dos paquetes diarios y hace cinco años que ya no fumo. Ya saben, aquello de que quien avisa no es traidor, por si un día al poner mi nombre en el buscador les sale un mensaje que dice "Lo sentimos, esta página no está ya disponible".


lunes

Recital en la librería Bartleby de Valencia, el próximo sábado 23 de noviembre


El próximo sábado día 23 se acaba la "gira otoñal" y será por todo lo alto en Valencia, en la bonita librería Bartleby (C/ Cádiz, 50), donde conoceré por fin a la gran Luci Romero. La cita, a las 19:30 horas.

Me despido con un recital especial por la buena compañía porque será un recital conjunto con Guillermo Morales Sillas y José G. Obrero. Recitaré poemas de mis dos últimos libros: Quien mire hacia abajo, pierde (Baile del sol) y Hay una araña en mi clavícula (La Garúa Libros). Guillermo Morales Sillas leerá poemas de Ellos son mejores (La Bella Varsovia), poemario que ganó la última edición del Premio de Poesía Joven Pablo García Baena, y José G. Obrero recitará versos de Un dios enfrente, publicado por La Garúa Libros

¡Nos vemos por allí para decirle adiós al otoño! ¡Viva la poesía!

martes

Lo frágil ++

Si alguna vez me buscas, si no estoy, mira frente al mar.



"He cerrado el círculo. Me he construido en lo frágil. Lo sólido queda atrás. Curada de nostalgia como de infinito. Otra habrá de ser la libertad que ahora se inicia".

pág. 72

Chantal Maillard - Bélgica (Pre-Textos, 2011).

lunes

La nostalgia. El otoño no es gris. Algunas de las cosas de estos días.

¿Sabes cómo se hace una cuenta atrás? Yo quisiera saber hacerla. No hacia el futuro, sino hacia el pasado. Me gustaría volver a tocar sus manos. Volver a notar la risa. A oler las carcajadas. Nunca he sabido echar de menos. 

Mientras, el otoño sigue acortando los días. Londres no es una ciudad gris. Yo la veo más verde que grisácea y eso me gusta, a pesar de que a las 5 de la tarde sea ya de noche. Mientras, esperar. Mientras, no temer, plantarle cara a esta vida. La suerte parece que está de nuestro lado. No sé hasta cuándo. Los ciclos son. Están. 

Mientras, eso que es vivir.

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Me mandaron esta foto del III Festival Polipoético de Vigo en el que participé hace ya unas semanas. Estoy con Patricia Sánchez, además de poeta, ella es una de mis mejores amigas. ¡Gracias!


También me hicieron llegar esta otra foto en la que estoy recitando en La Central de Callao (Madrid) junto a mi admirada Ada Salas hace unos días (la foto es de Ana Cibeira). ¡Gracias de nuevo por todo!


Este miércoles, por cierto, continúa en La Central el Ciclo Tinta Roja, esta vez con Pilar Adón y Concha García. ¡No se lo pierdan por nada del mundo!

Me dice (la web de) mi editor que Quien mire hacia abajo, pierde, mi último libro publicado, es una de las mejores ventas de la editorial. Gracias a todos los lectores y, si se animan más, sepan que todos los beneficios de autora de éste y el anterior libro que publiqué con ellos, Shock, están destinados a dos fundaciones benéficas. En el caso del primero, a Women's WorldWide Web y en el caso del segundo a la Fundación Umbele.

Y, por último, Rialp ha hecho hoy pública la lista de finalistas del Premio Adonáis de Poesía 2013. Estoy en esa lista junto a otros 8 poetas. El fallo será el próximo mes de diciembre en día y lugar que serán comunicados por la editorial.

viernes

Ítaca (y los optimistas)

Sara salió de casa tres horas antes de la hora estimada del vuelo. La parada del autobús que lleva directamente al aeropuerto de Stansted está a cinco minutos de la casa. Cuando llegó a la parada había un chico, el chico 1, esperando al autobús. Un cuarto de hora después llegó otro chico, el chico 2. Media hora después de la hora prevista de llegada del autobús, éste aún no había llegado.  El chico 1 preguntó al chico 2 si iba a Stansted, el chico 2 respondió que sí. El chico 1 le avisó de que el autobús tenía aún 10 minutos más de retraso según la aplicación del teléfono móvil. Gracias. De nada. 10 minutos más tarde llegó el autobús. El conductor bajó y advirtió: llegar hasta Stansted llevaría, en principio, tres horas (lo normal es una hora). Un accidente en la autovía había provocado el cierre de la carretera por lo menos durante dos horas más.

El chico 1 miró al chico 2. Yo perdería el vuelo, ¿tú? Yo llegaría muy justo, tal vez lo pierda también. El chico 1 y el chico 2 miraron a Sara: ¿Tú vas a Stansted? Sí, respondió, y yo lo perdería seguro. Silencio. Los tres volvieron a mirarse. El chico 1 propuso intentar llegar en tren y llegar a la estación del tren en taxi: Let’s share a taxi… (¡compartamos un taxi!). Perfecto, respondieron Sara y el chico 2. Diez minutos más tarde consiguieron uno después de correr hasta la parada más cercana.  El tráfico en el centro a esa hora era también caótico. Cuando subieron al taxi, a las 14:20,  preveían tardar unos veinticinco minutos. Con mucha suerte, llegarían al tren de las 14:52. A las 14:52 estaban los tres aún en el taxi atrapados en un atasco, cruzando los dedos por llegar a tiempo a coger el de las 15:07. We won’t make it (no lo conseguiremos), y el chico 1 seguía mirando la aplicación del tráfico en el teléfono móvil: We never know, let’s try it (nunca se sabe, ¡vamos a intentarlo!). A las 15:07 seguían en el taxi, en otra calle pero en el mismo atasco, y cruzando aún los dedos esta vez por llegar al de las 15:22. A las 15:07 seguían en el taxi cuando vieron la boca de metro: una parada antes de llegar a la estación. Después del comprobar el tiempo que les había llegado avanzar cien metros, el chico 1 propuso pagar, bajar del taxi y coger el metro hasta la estación.

Al llegar a los tornos del metro, la tarjeta del chico 2 no pasaba. No tenía suficiente crédito. El chico 2 era el que más tarde tenía el vuelo e hizo señas a Sara y al chico 1 para que siguieran sin él mientras iba a cargarla. El chico 1 y Sara dudaron y posteriormente salieron corriendo. 1 minuto después de llegar al andén, se metieron en el vagón. Llegaron a la estación de trenes a las 15h15. Sara llevaba una maleta grande y pesada y el chico 1 una bolsa de mano, el chico 1 le propuso intercambiarlas y correr. 3 minutos después de llegar al andén, llegó el tren. 1 minuto después de que el chico 1 y Sara subieran al vagón, el chico 2 volvió a aparecer. Los tres rieron.

¿Cómo os llamáis?, preguntó Sara. David, respondió el chico 1. Mauro, respondió el chico 2. Mauro era italiano: su destino era Roma. David era inglés: su destino era Málaga. El tren tardaba 35 minutos en llegar al aeropuerto de Stansted. Los tres empezaron a contar anécdotas para engañar al tiempo y a los nervios. ¿Viajas por trabajo?, le preguntaron a Sara. No, el domingo sí, en dos días, hoy voy a visitar a mi familia. Bueno, y a llevarles flores a mis abuelos, porque mañana en España todo el mundo va a recordar a sus muertos. En Italia también, respondió Mauro. En Inglaterra no, respondió David. Por nada del mundo querría perder este avión, ¿sabéis?, por nada del mundo. ¿Todos los años vas a llevarles flores a tus abuelos? No, el año pasado en estas fechas los días vivían.

Yo voy también de fin de semana, siguió Mauro. ¿Y tú?, le preguntó a David. Yo… bueno, voy a quedarme un mes, mi novia está embarazada de nueve meses, sale de cuentas este fin de semana, puede dar a luz en cualquier momento.

David era de los tres el que más serenidad había mostrado, el que en realidad fue montando el plan sobre la marcha, por el que probablemente tanto Mauro como Sara llegaran al aeropuerto esa tarde. Tres personas desconocidas que se unen para intentar algo conjunto. Tres viajes y tres destinos distintos. Uno hacia el presente, otro hacia la vida acabada, otro hacia la vida que empieza. Es muy difícil explicar los gestos, las frases y el empeño de las personas optimistas, pero Sara cogió finalmente el avión (sin pasar por la facturación, saltándose la cola del control de seguridad, corriendo sin parar con una maleta durante diez minutos de una punta a otra del aeropuerto), gracias al optimismo de David.

Este post es para seguir convenciéndome de que las personas optimistas, las de la energía positiva, llegan más lejos en la vida. Cuando David llegó al aeropuerto, su avión debía estar despegando. Probablemente (pensaría una persona cualquiera), lo haya perdido, eso nunca lo sabré porque al llegar a la terminal volvimos a intercambiarnos las maletas, nos despedimos y salimos corriendo cada uno para un lado. Sin embargo, cabe la posibilidad de que no fuera así: Tal vez, con suerte, el vuelo tenga retraso, me dijo antes de despedirse. Ahora sonrío y me lo imagino abrazando a su novia y llegando a tiempo para dar la bienvenida a la hija que ambos esperan.

Cuando me senté en el avión, abrí el libro que llevaba en la mochila y me puse a leer, Chantal Maillard me dijo:

“Ítaca, cualquier Ítaca, es un lugar interior. Ese origen al que, en determinados momentos de nuestra vida marcados por un esencial cansancio, anhelamos volver no es un lugar geográfico, ni tampoco metafísico, es un estado. Volver al origen es volver a ese estado inicial en el que, desprovista la mente de elementos suficientes para establecer comparaciones y, por lo tanto, inhábil aún para el juicio, somos dilatada conciencia, vivencia inmediata de un presente envolvente. Acaso la inocencia no sea otra cosa que la incapacidad para el juicio, y ésta sea la razón de que, en los primeros albores de la existencia, el mundo sea experimentado con sencilla y gozosa plenitud. Ese gozo sin motivo, esa plenitud es a lo que nos referimos cuando hablamos de 'la infancia' con nostalgia, es lo que esa palabra significa, lo que señala. Y si del territorio en el que transcurrió nos vimos, por cualquier motivo, exiliados, es a él al que ingenuamente creemos que hemos de volver para recuperarla. MiÍtaca es, o ha sido, Bélgica".

Chantal Maillard - Bélgica (Pre-textos, 2011).


Mi Ítaca está entre Trebujena y Jerez y, por primera vez, vuelvo a casa sabiendo que ellos no estarán, que tenemos que trabajar la memoria y el recuerdo.