Tuve la suerte de ver la última exposición que preparó para la Maison de Balzac de París: Moi, Eugénie Grandet, en diciembre. Hoy, 6 de febrero, ha cerrado sus puertas. Bourgeois preparó una serie de obras expresamente para esta exposición, inspirada en el personaje de la novela de Balzac, confesando que le encantaba la historia de Eugénie Grandet, que se veía identificada en ella, que podía haber sido perfectamente la historia de su propia vida. Víctimas las dos, Eugénie Grandet y Louise Bourgeois, de la manipulación y la arrogancia de sus respectivos padres, Bourgeois ve en el personaje "el prototipo de mujer que no se siente realizada, con el destino de todas las mujeres que no tendrán nunca, en realidad, la ocasión de ser mujeres".
Su obra más conocida es, probablemente, la escultura de una araña (de casi diez metros de altura) que ella bautizó en 1999 como Maman ("Mamá"). "C'est ma mère, elle me protégeait" ("Es mi madre, ella me protegía"), explicaba Bourgeois delante de la escultura. Pero también lo son sus Femmes Maison de los años 40: mujeres cuyo cuerpo o cabeza habían sido sustituidos por una casa, mostrando un espacio ambivalente, por un lado un lugar de refugio y por el otro un espacio de reclusión.
El siguiente poema, que ya subí al blog el día en que falleció, está incluido en el poemario Shock (próxima publicación) y está inspirado en esta serie de dibujos:
Les voy a contar la historia de mi ginecólogo.
Él es un pobre hombre iluso que cree conocer
a una media de tres mujeres por hombre.
Al metro cuadrado sale un porcentaje de casi el treinta y
tres por ciento,
o sea, lo que es lo mismo,
un tercio de hombre que equivale
a una mujer completa.
Mientras,
el burro destripa cualquier tipo de sentimiento
y absorbe la neurosis y el atisbo de neurona
de la menopausia y de la regla.
Es decir, la mujer, así, con postura de ángulo persecutorio,
no puede estar nunca en sentido correcto.
- Tal vez del revés -dice mi ginecólogo-, haciendo el
pino-puente.
La mujer es una mancha gris que se dibuja en la ecografía,
oscura y ceñida en el vientre,
con la casa a cuestas, el jardín sobre los hombros,
las caderas anchas:
una mano hacia el suelo, la otra saluda.
El cabello en el tejado,
los pechos en la planta baja, el pubis en el medio.
La cintura acorta el ritmo
y las rodillas aguantan
el peso de los años
y el tiempo que aún nos queda.
Construir y destruir son antídotos sinónimos.
Mi ginecólogo creyó que había ramificaciones de casas
en el vientre de la madre.
Nació niño, por supuesto.
Del poemario Shock (próxima publicación).


10 Comentarios:
Qué buen post y qué buen poema. Y cómo me gustó el catálogo. Besos
Me alegro de que te gustara, Casilda. Que lo sigas disfrutando :) ¡Besos!
muchas gracias por el acercamiento!
¡gracias a ti por pasar y darle al botón de los comentarios :) ¡hasta pronto!
magníficas imágenes las de la exposición.
Si te gustan sus obras, J.G., se pueden ver algunas más en el dossier de prensa de la exposición, al final de la página (aunque está en francés):
http://www.paris.fr/portail/loisirs/Portal.lut?page_id=6837&document_type_id=2&document_id=84951&portlet_id=15616
¡Gracias!
Desde que la conocí me ha llamado mucho la atención. Gracias por acercárnosla, Sara.
Gracias a ti por acercarte, tocaya :)
Una exposición de lo más interesante, no conocía nada de esa artista. En cuanto al poema, ¡me ha gustado mucho! La historia de un pobre ginecólogo con su media de tres mujeres por hombre jeje. Viendo el mundo desde sus grandes ojos masculinos...
Besos!
Muchas gracias, Rafael. Tengo especial debilidad por esta (gran) señora :) ¡Besos!
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