Ya van varios posts, artículos y estados en los que leo 2011, un año para olvidar. Un año vuelve a irse y yo, que nunca fui de propósitos serios en estas fechas del año - porque los propósitos serios requieren situaciones serias - no voy a hacer decálogos ni a pedir más deseos de la cuenta. Este año me ha dado algunas de las lecciones más importantes de mi vida, pero todavía estoy aprendiendo que antes de protestar hay que preguntarse si sabe una protestarle a una misma, exigir solo cuando una se exige las mismas cosas y valorar más ciertos verbos que a menudo se nos escapan del vocabulario (sonreír, hacer reír, amar, ser más paciente, VIVIR).
En 2012 solo intentaré vivir intensamente y trabajar (no solo me refiero al trabajo ese que te hace llegar - o no - al fin de mes). Que a ustedes la felicidad y la suerte les coja también con las manos en la masa.
Adiós, 2011.
2 Comentarios:
Lo comparto contigo Sara, también para mi ha sido de grandes lecciones, y la de alegría y las sonrisas no es la menor de ellas...
¿Y qué tal otro té entre los libros de 'La fourmi aliée'?...
José Luis
Cuando queráis, José Luis. :) Feliz año. Abrazo.
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